Discípulo atento de Lester Young, Dexter Gordon y Charlie Parker, Getz transitó por las big band y el cool jazz, pero sin ninguna duda su gran aportación fue el mestizaje musical. De Focus (1961), un disco más bien clásico donde un conjunto de cuerdas secunda al vibrante saxofón, a Jazz Samba (1962) y Getz/Gilberto (1963), el salto es abismal. Entre otras cosas porque al recurrir a la música brasileña, el bossa-nova adquiere carta de naturalización. En el imaginario musical del que sabe algo de jazz, piezas como “I’m late, I’m late” o “Night Rider” ocupan un pequeñísimo o nulo resquicio. En cambio, me atrevería a afirmar que más de una vez hemos tarareado “Desafinado” o “The Girl from Ipanema”, sin saber que esas piezas son una confabulación entre Getz y Charlie Byrd, Joao Gilberto, Antonio Carlos Jobim y la aterciopelada voz de Astrud Gilberto.
No sé quién se acordará de Stan Getz, no conozco a nadie más que lo haga. Así que con toda la molicie del mundo, con el entusiasmo que produce poseer un secreto como este, me detengo algunos momentos a escuchar las últimas grabaciones de “The Sound”. Me refiero, en particular, a The Final Concert Recording (Munich, 1990), un disco en el que se reúnen piezas prodigiosas como “Apasionado”, “On a Slow Boat to China”, “Espagnira (Española)” o “Coba”, y del que dejo aquí como muestra “Soul Eyes”.
“Soul Eyes”
Stan Getz (s), Kenny Barron (p), Alex Blake (b), Eddie del Barrio (d).
Munich Philharmonic Hall, 1990.
Noviembre 30, 2007 a las 2:04 am |
José Carlos, veo que gastas unos buenos gustos musicales. Me he estado leyendo algunas entradas y es un pena que no escribas más a menudo.
Un saludo!
Diciembre 3, 2007 a las 2:34 pm |
Daniel,
Si de flores se trata, déjame lanzarte un jardín completo. Tu blog tampoco está nada mal. Por lo demás, me agrada saber que tenemos afinidades (aquí supongo que debo decir algo así como “¡Que viva Kerouac!”).
Un saludo.
ps. Por cierto, ¿qué tal el Dreamweaver?