Archivos de la categoría ‘General’

El cuaderno de Madrid en WordPress (Beta)

Diciembre 11, 2007

Como reza el título de esta entrada…

¡Hola, mundo!

Diciembre 10, 2007

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Un vistazo a los locutorios

Agosto 6, 2007
Leo en la sección “Domingo”, de El País, un reportaje de Fernando León de Aranoa que me deja gratamente impresionado. Y digo “reportaje” pero podría decir ensayo narrativo o nota lírico-periodística. El asunto es un fenómeno harto conocido en estos lugares: los locutorios, esos pequeños establecimientos, ubicados prácticamente en todas partes, donde la gente que lo desee puede realizar llamadas de larga distancia, usar internet e incluso realizar envíos de dinero. Como es de esperar, son espacios en los que confluye todo tipo de idiomas, pero sobre todo el español, el español con todos sus matices, con este o aquel acento; un español que se carga de emociones y que en esos momentos, sobre todos en esos momentos, sirve para comunicar. Vale la pena detenerse un instante y leerlo.

Por cierto, entre los cineastas españoles vigentes actualmente, Fernando León de Aranoa es una referencia inexcusable. Estarán de acuerdo conmigo quienes recuerden películas como Barrio (1998) o Los lunes al sol (2002), donde la mirada nada cándida de diversas realidades sociales no se encuentra reñida con la expresión de una profunda comprensión de lo humano. Esto mismo puede decirse también de sus otras dos obras, Familia (1966) y Princesas (2005), pero, en mi opinión, se trata de dos filmes imperfectos si se les compara con los anteriores. Pueden comprobarlo quienes aún no se hayan percatado de cosas como la unidad dramática, la coherencia argumental o la de los propios personajes. Como sea, peccata minuta. El cine de León de Aranoa es un cine necesario, el escaparate de los fantasmas de una sociedad que se incorpora al desarrollo. Ah, España, España.

Roberto Aymes Art Latin Jazz – Bésame mucho

Agosto 3, 2007

Una excelente noticia. El sello Jazzcat records y Roberto Aymes (bajista, compositor y conductor de un programa ya clásico sobre el jazz en Radio UNAM, en México) han decidido fortalecer su presencia en el panorama internacional. Y qué mejor espacio para hacerlo que Youtube. ¡Ah, Youtube, Youtube! Aquí, un clásico de Consuelo Velázquez.
Por lo que más quieran, no se pierdan “Candombe para Gardel” o la magnífica versión de “Summertime” (¡saborrr!), disponibles también en el menú.

Adiós a Fontanarrosa

Julio 27, 2007

En Proceso (1603), México…

Una de monitos

Julio 23, 2007
La muerte del gran caricaturista argentino Roberto “Negro” Fontanarrosa el pasado 19 de julio pasó casi desapercibida en España porque un día después estalló el escándalo: Juan del Olmo, juez de la Audiencia Nacional, ordenó el secuestro de la revista humorístico-satírica El Jueves.

El motivo, mil veces repetido ya hasta la saciedad incluso en los telediarios del corazón, es la portada del ejemplar más reciente, la del número 1573. En ella, la cifra que la administración del PSOE ha decidido otorgar a quienes tengan hijos (“2.500 e por niño”) encabeza la caricatura de un hombre (presumiblemente el actual Príncipe de Asturias) penetrando por atrás a una mujer (presumiblemente Letizia Ortiz) mientras afirma que con tan generosa aportación estatal, eso será lo más parecido a trabajar que haya hecho en su vida. El desprecio que ciertos sectores sociales tienen por el parasitismo real no tiene desperdicio, como puede comprobarse.

El Jueves –creo que hay que decirlo- es una revista de monitos que las más de las veces se encuentra muy cercana al humor simplón de Mad y que, pese a practicar la crítica en el ámbito político (español e internacional), no logra hacerlo con demasiado ingenio y ya no digamos con capacidad alusiva, connotativa o intelectual. El valor estético de sus propuestas es escasamente importante hasta donde he alcanzado a ver. Y si me apuran, incluso me atrevería a afirmar que la mayoría de sus caricaturas no pasan de ser algo meramente trivial. (A quienes leen esto y se encuentran familiarizados con el ámbito de la cultura popular mexicana, debo decirles que El Jueves me recuerda más, en su ingenuidad y estulticia, a El Güiri-Güiri, el Milchistes o el Sensacional de Barrio que a El Chamuco, por ejemplo, y que el único aderezo sabroso es el objeto de la mofa; en este caso la realeza). No obstante, ninguna de esas cosas les impide enarbolar ahora una intensa defensa a favor de la libertad de expresión y en contra de la estupidez institucionalizada.

El colmo de los colmos, por cierto, es que al día de hoy no sólo han secuestrado los ejemplares de la semana anterior, sino que incluso anularon la página web del panfleto moneril y que existe la orden de incautar el molde de la caricatura, se encuentre donde se encuentre. Dicen que Guillermo, el autor de la infamia, ha declarado que lo mejor sería que le cortaran la mano derecha. Los ejemplares que se salvaron de la pesquisa, por lo pronto, ya pueden encontrarse en el mercado negro. El precio: 2500 euros.

Échenle un vistazo a la nota de Pedro Miguel en La Jornada y a su blog. Tampoco tienen desperdicio.

Zapatero en México

Julio 17, 2007
La reciente visita diplomática de José Luis Rodríguez Zapatero a México ha causado en ese país una serie de reacciones que van de la aversión absoluta a la simpatía parcial, cuando no se resuelve en apreciaciones francamente contradictorias.

1.

Así, por ejemplo, los comentaristas, reporteros y caricaturistas del diario La Jornada (abiertamente de izquierda y que aglutina entre sus lectores a intelectuales, integrantes de la clase media universitaria y núcleos populares altamente politizados) han visto que se trata de la incursión, una más, de uno de los representantes de las inversiones que no suelen favorecer demasiado al país.

Quizá el ejemplo más explícito de esta apreciación se dé en la caricatura del monero Hernández, “La nueva colonia”, publicada precisamente el día de hoy. En ella, Rodríguez Zapatero piensa para sí mismo que no sabe si Felipe Calderón, el presidente de México, se legitima o no como presidente electo, pero que “como virrey se está legitimado…” Por lo demás, aparte de las alusiones a los intereses comerciales españoles en el país, encarnados ahora en un nuevo modelo de colonialismo según esta interpretación, la caricatura hace referencia a un suceso más que ha debilitado la simpatía que sentía la izquierda ilustrada mexicana por el presidente del gobierno español y el partido político al que pertenece, el PSOE. Ese suceso fue el desafortunado reconocimiento de que Felipe Calderón había ganado las elecciones presidenciales del año anterior cuando en México aún faltaba el aval del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación, el único órgano institucional facultado para decidir quién ocuparía la presidencia en una situación como la que se presentó en aquella ocasión. El reconocimiento de Zapatero, dado a conocer por vía diplomática, anulaba en el ámbito internacional un periodo electoral que amenazó con llevar el país al caos. George W. Bush fue el otro jefe de estado que se apresuró a felicitar a Calderón por unos resultados que aún no se habían terminado de decidir.

Al margen de ese neocolonialismo que para ciertos sectores representa Zapatero, lo cierto es que empresas como el BBVA o Telefónica obtienen cuantiosos beneficios sin que se aprecie en cambio lo que aportan con sus inversiones. Así, no es gratuito que la primera escala del presidente del gobierno español se haya dado en Cancún, Quintana Roo, donde el sector turístico ha alcanzado en los últimos años unas cotas de rendimiento altísimo y donde también se encuentra en juego un porcentaje importante de intereses españoles. Ahí, a donde acudió solícito Felipe Calderón con la finalidad de mostrarle a su invitado una de “las nuevas siete maravillas del mundo”, los empresarios españoles exigieron al presidente de México unas condiciones más favorables para que sus inversiones se incrementen. Un nuevo aeropuerto en Tulum, la incertidumbre que genera la CETU (un nuevo gravamen que pretende frenar la evasión fiscal) y el tema de la seguridad fueron algunas de las inquietudes con mayor resonancia.

2.

En contraste, el gobierno de la Ciudad de México y la Universidad Nacional Autónoma de México parecen encontrarse instaladas más allá de las apreciaciones políticas. Por supuesto, habría que subrayar el parecen.

En el primer caso, Marcelo Ebrard, el jefe de gobierno del Distrito Federal, nombró a Zapatero “Huésped Distinguido”, alegando que existen muchísimas afinidades entre una administración y otra, como “la esperanza de un mundo posible sin injusticia y con tolerancia”. De acuerdo con sus propios datos, en el Distrito Federal se concentra un 80% de la inversión española, y la actual administración en España, la del PSOE, representa avances sociales y legales que son un ejemplo para la Ciudad de México.

No obstante, no puede perderse el siguiente detalle: el “gobierno legítimo” encabezado por Andrés Manuel López Obrador, el ex candidato presidencial que aparentemente perdió las elecciones, nombró simultáneamente a Zapatero persona non grata, aduciendo más o menos los argumentos que hemos revisado antes. Ebrard siempre ha sido una persona cercana a López Obrador; de hecho, es importante recordar que en las elecciones anteriores, mientras el primero era el candidato del PRD para el gobierno local, López Obrador lo era para la presidencia…

El intensísimo viaje se clausuró con la ceremonia en la que la Facultad de Derecho de la Universidad Nacional Autónoma de México otorgó a Rodríguez Zapatero la medalla Isidro Fabela, un reconocimiento que han recibido figuras del mundo político y cultural como el escritor portugués José Saramago, el poeta argentino Juan Gelman, el también poeta, revolucionario y sacerdote nicaragüense Ernesto Cardenal, etcétera. Es relevante que Zapatero haya aceptado dicha distinción, sobre todo como presidente del gobierno de España, en nombre de los ciudadanos españoles y los tranterrados, donde su evocación está envuelta en no sé qué indignación y solidaridad conmovedoras (situación que, por cierto, no ocurre con los centroamericanos que mueren en su intento por llegar a Estados Unidos, con el atraso en todos los ámbitos de los indios tzetzales o con la violencia masculina hacia las mujeres).

Por lo demás, parece que las instituciones hacen su trabajo.

Fantasía Mexicana (1930), Sergei Eisenstein

Julio 5, 2007

Estoy haciendo mis pinitos (que no “pininos”) en esto de la divulgación cultural digital.
Fantasía Mexicana (1930), de Sergei Eisenstein, es una especie de documental sobre el México multicultural de los años 30 (siglo XX). Simiente de lo que no pudo ser (o pudo ser a medias), yo estoy convencido de que ese país aún está esperando la gran obra épica que lo contenga y refleje, a él, a su historia, a su gente…
La fotografía es notable…

Un regalo

Julio 2, 2007
Pienso que ellos no lo saben, pero me gusta conversar con los padres de mi amiga Natacha. Sí, es probable que ni siquiera se percaten, tan entretenidos en los problemas de todos los días: la madre viejísima, los amigos que han muerto poco a poco, la separación inminente de su hija. No importa.

Así, como un intruso amigable, me introduzco en sus vidas y me entero de que en Málaga el agua del mar es muy fría, y que a su edad ya no pueden soportarla, y que una vez el padre de mi amiga se introdujo en ese mar y que un hombre que regresaba de la parte más profunda le preguntó si soportaba eso y que también le dijo que venía de México (y él, el padre, dice esto y sonríe, y su mirada me parece limpia, noble, como la de los ancianos que saben). Y dicen, también, que el euro está más caro que la peseta, y que cómo ha crecido Madrid, y que él dejó de practicar el futbol profesional porque ella se lo pidió, y que cómo va a costar un café 80 céntimos, y que qué bueno que me trata bien este país y que ojalá todo me salga muy bien.

Y luego, como sin quererlo, la conversación se desvía a la Guerra. La Guerra. Y me hablan de obuses silbando sobre el cielo de Madrid, y del cerco de los nacionales, y del hambre que pasaba mucha gente y que padeció esos tres años que no podrán olvidar y que, creo, es mi deber tampoco hacerlo. Y entonces, cuando estos niños mayores parecen asustarse un poco, me cuentan que afortunadamente en su casa nunca faltó comida. Y lo que escucho me conmueve hasta la médula, porque el abuelo de mi amiga Natacha, un pequeño comerciante de telas y ropa, nunca quiso que sus hijos padecieran hambre. Y entre risas y bromas, el padre de Natacha me cuenta que su padre llegó una vez vestido con una gabardina plagada de bellotas, y que la gabardina reventó tan pronto su padre cruzó el umbral de la puerta. Y que en otra ocasión llegó a casa con una vaca entera que debió transportar en una ambulancia (la vaca estaba muerta, por supuesto, y los cortes que hizo el carnicero que fue a trocearla eran los mejores que haya visto nunca). Y que como podía, su madre introducía pan a la ciudad desde los alrededores ayudándose de algo que parecía un corsé. Y que los nacionales lanzaban sobre la ciudad trozos de un pan amarillo que el niño que ahora me cuenta esto devoraba sin pensar de dónde venían.

Y así transcurre la tarde, entre las risas de los niños, una televisión estruendosa y dos personas que sin darse cuenta me dan lo que mi país no quiso darme: memoria.

Que qué ha aportado México a la cultura del mundo hispánico

Junio 22, 2007
Hace algunos días un lector de este cuaderno me dejó el enlace de un blog en el que se discute ardua y apasionadamente cuál es la aportación cultural de México en el mundo hispánico. Supongo que cualquier persona que lea esto se encontrará ante una serie de respuestas obvias; sin embargo, el contexto en el que se genera le proporciona cierto sentido.

El blog de marras se escribe en Galicia, y que desde ahí surja una pregunta de este tipo sólo puede revelar diversas paradojas. Para empezar, que a pesar de la increíble revolución que supone Internet, aún nos encontremos con que ignoramos al prójimo y todo el bagaje cultural con el que carga o del que de cierta manera es representante. Para continuar, el hecho de que en España, a pesar de haber sido y seguir siendo un espacio de convivencia multicultural, el interés por las expresiones musicales, literarias, arquitectónicas o genuinamente antropológicas de países como, por ejemplo, Ecuador, Perú o Rumanía (países que otorgan a esta nación el mayor índice de inmigración), se vean opacadas por el prejuicio o la simple indiferencia. Y escojo sólo estos ejemplos pero no se me antojan los únicos. Evidentemente lo que digo ahora se hace con la mira puesta en el ciudadano medio, aquel que no se dedica profesionalmente a la investigación en ninguna de esas áreas y que por lo tanto se encuentra a merced de la información que se pueda generar en el entorno. Pero… ¿y si presumo de melómano o de lector desaforado, podré atreverme a preguntar “cuál es la aportación de Tal o Cuál País al mundo hispánico?” Desde luego, queda investigar o preguntar. Desde luego, si tengo Internet, busco.

No creo, sinceramente, que estemos en condiciones de ignorar las aportaciones culturales de ningún país cuando uno de los medios más poderosos de que nos valemos para comunicarnos representa, al mismo tiempo, una ventana a los más diversos mundos del mundo. Eso ya lo sabía mi querida y admirada Patricia Damiano.

En respuesta a esa pregunta, escribí esto (perdón si repito cosas archisabidas, consideren que se trata de un acercamiento de México al ámbito español):

Estimado amigo,

Un distraído lector (o lector distraído) de mi cuaderno de bitácora me condujo a la discusión que se generó aquí a raíz de ciertas preguntas que lanzaste a los lectores de tu blog. El tema era, por cierto, México y sus expresiones culturales. Dejaré a un lado algunas cosas que se antojan apetecibles para el debate y obviaré otras, como la imperdonable pedantería de citar a alguien que busca aquí “bideos relijiosos” (por cierto, si en esas estamos, se escribe “Siqueiros”, y no “Sequeiros”, cfr. entrada del 10 de junio).

Cuando tú te preguntas qué aportaciones ha hecho un país como México al mundo hispánico, estás dando cuenta de una ignorancia supina. Y no lo digo con el afán de quien, ciego, cree que todos deben saber lo qúe él sabe. No, sino a lo siguiente: así como tú conoces a mexicanos que se “pasan el día dándole vuelta a su odio a los gringos” o que se “pasean por España, quejándose de todo”, la crónica que yo puedo hacer de España incluiría a ciudadanos de un país europeo cuya indiferencia ante las expresiones culturales de cualquier otro lado son del todo ejemplares. O a turistas de fin de semana que viajan a Ecuador, Bolivia, Colombia, Chiapas o la Riviera maya, sin mayor interés que el de tomar el sol y pescar dos o tres ejemplares bonitos de fauna marina autóctona. Esto quiere decir que tú y que yo, la mayoría de las veces, si no es que siempre, nos encontramos ante el mexicano o el español trivial de todos los días. Los únicos en tu entorno inmediato que podrían dar una respuesta eficiente a tus preguntas son los que han estudiado algo de México o quienes de una o de otra manera están involucrados o interesados en el devenir cultural de ese país. No puede ser de otra manera, pues si pregunto al primero que me encuentro en la calle “¿qué aportaciones culturales ha hecho España al mundo hispánico?”, lo más seguro es que me responda “la morcilla, el jamón y el rioja”. Ese es el primer motivo por el que me atrevo a descalificar tus (llamémosle) fuentes y a invitarte a ser más considerado con tus lectores (lo digo incluso por mí, pues veo que tenemos algunas afinidades).

Después de estos matices, permíteme ir directamente al grano de tus inquietudes.
Literatura. México ha aportado grandes escritores que, por desgracia, pocas veces son conocidos fuera de su país. Y no me refiero, evidentemente, a Fuentes, Paz o Rulfo (a quienes me pregunto, por cierto, si has leído). Aún así, me parece justificable tu desdén por los dos primeros. No lo comparto, y menos lo justifico, en el caso de Rulfo (ese “aún valdría” puede interpretarse de muchas maneras, pocas veces favorable, cfr. 10 de junio), pues de los tres es quizá el que ha calado más hondo en la interpretación del epos y el mythos mexicanos. (La responsabilidad de que nos conozcamos poco entre nosotros, en términos editoriales, podríamos otorgársela a Alfaguara o a Babelia, pero también es verdad que el que busca, encuentra. En fin, este tema es otro de aquellos que he calificado antes como apetecibles.)

Autores que recomiendo (no es imprescindible haber leído todo Alfonso Reyes y, huelga decirlo, tampoco es una lista completa), sólo siglo XX: Salvador Elizondo, Elena Garro, Juan José Arreola, Jorge Ibargüengoitia, Salvador Novo, José Emilio Pacheco, Eduardo Lizalde, José Carlos Becerra, Daniel Sada, Xavier Villaurrutia, José Gorostiza, Carlos Pellicer, Fernando del Paso, Augusto Monterroso, José Agustín, Ricardo Garibay, Carlos Monsiváis… Creo que con eso tienes para entretenerte un rato… ¿Una novela que valga la pena leerse? Por lo pronto, las que siguen: Las batallas en el desierto (un bildungsroman, clásico ya en nuestra literatura), de José Emilio Pacheco; José Trigo, Palinuro de México y Noticias del Imperio, de Fernando del Paso; y Dos crímenes y Los pasos de López, de Ibargüengoitia (muerto en Barajas, por cierto).

Los listados de cine, música, arquitectura e historia te los escribo sólo si te interesa genuinamente saberlo. Ahora bien, como nunca está de más comenzar por el principio, no creo que sea una mala idea leer una historia de México: Brian Hammet. Historia de México. Cambridge: Madrid, 2001.

Saludos.